La próxima fase de la inteligencia artificial no se definirá únicamente por un mayor número de parámetros o una inferencia más rápida, sino por una reorientación fundamental hacia una inteligencia alineada con los humanos. Un futuro más inteligente no es aquel en el que las máquinas simplemente consumen más datos, sino uno en el que los procesos de aprendizaje están diseñados para reflejar los valores, el contexto y la intención humanos. A medida que se acerca 2026, un nuevo estándar para el desarrollo de la IA comienza a tomar forma, uno que reemplaza la extracción indiscriminada de datos por un aprendizaje participativo. En lugar de raspar el comportamiento humano como un recurso bruto, este modelo trata a las personas como contribuyentes intencionales, integrando el consentimiento, la atribución y la alineación directamente en el proceso de entrenamiento. El resultado es una IA que no solo es más capaz, sino también más interpretable, responsable y socialmente fundamentada. En este marco, la creación de valor se desplaza decisivamente hacia la agencia humana. Los individuos ya no se reducen a productos de datos pasivos; se convierten en co-creadores cuya percepción, juicio y experiencia vivida moldean activamente cómo evoluciona la inteligencia. Los incentivos están alineados en torno a la contribución y la autenticidad, asegurando que las recompensas económicas fluyan hacia aquellos que hacen que el sistema sea más significativo, no meramente más extractivo. Unirse a este nuevo estándar no es simplemente un acto de adopción, sino un compromiso con una trayectoria alternativa para la IA, una donde el progreso se mide por la calidad de la colaboración entre humanos y máquinas. En ese futuro, la inteligencia se escala no explotando a la humanidad, sino asociándose con ella, y aquellos que participan temprano ayudan a definir lo que realmente significa "más inteligente". @PerceptronNTWK #perceptronNTWK @MindoAI