El progreso de Sherman ha sido increíble, y ni siquiera han pasado 48 horas. Un poco de rutina, mucho olfateo, exploración tranquila y tiempo para ser simplemente un perro ha ayudado mucho. Está comprobando, pidiendo cariño, mostrando buena llamada e incluso subiendo a su jaula por su cuenta. También me he ido tomando mi tiempo en la carretera. Nuevas vistas, olores, movimientos constantes y estructura pueden ser increíblemente tranquilizadores para los perros que atraviesan grandes cambios en la vida. Cuando ralentizas el ritmo, los perros te muestran quiénes son realmente.