Un caballero se encontraba entre dos fuentes. Uno vertió oro. El otro vertió algo más oscuro que no tenía nombre. Le dijeron que eligiera. Puso un pie en cada uno. El agua subió. El oro se mezclaba con la oscuridad. La mezcla tenía un color que ninguna fuente podía producir por sí sola. El caballero se quitó la corona de estrellas y la colocó sobre la superficie del agua nueva. Flotaba.