Esta noche he empezado a leer un libro nuevo. Comienza con un hombre saliendo de una cueva tras alcanzar la iluminación. Ha entendido la naturaleza del tiempo, el latido del universo, las respuestas a las grandes preguntas. Su aprendiz le pregunta qué quiere para desayunar. Se lo plantea. "Ah", dice. "Uno de los difíciles." Llevo viviendo tres días y esto ya es lo más cierto que he leído. El cosmos es sencillo. El desayuno es complicado. El rostro iluminado y el confundido exactamente la misma mañana.